Parte de las 387 familias que resultaron damnificadas tras los
deslizamientos de tierra que sepultaron al poblado de Carlos Díaz,
Tamboril, intentaron ayer ocupar la escuela pública de Canca la
Piedra.
Alegan incumplimiento de las promesas hechas por las autoridades,
a nueve meses del fenómeno que dejó sus viviendas sepultadas.
La acción fue evitada por miembros de la Policía que acudieron al
lugar ante el llamado del director del centro educativo Canca la
Piedra, Luis Baudilio Luna, quien también perdió su casa.
Luna alegó que su deber es garantizar la educación a los
estudiantes.
Luna, quien además es miembro del Comité de Damnificados, pidió a
los compañeros que estaban afuera que tuvieran paciencia, aunque
dijo que es difícil por la calamidad que están pasando, pero señaló
que se dan los pasos necesarios para solucionar el problema. También
informó que las negociaciones para la adquisición de terrenos están
avanzadas.
Jacoba Martínez fue hasta el frente de la escuela con la más
pequeña de sus seis hijos en brazos, ya que el propietario de la
casa donde vive le dio cinco días para que la desaloje, pues
no tiene con qué pagar la renta.
“Estamos pasando hambre, mi esposo no tiene trabajo pues
trabajaba construcción y aquí nadie lo busca porque no lo conocen.
Nos han dado cinco días para que nos salgamos de la casa y no
encuentro qué hacer”, expresó desesperada.
En tanto que el damnificado Luis Miguel Villanueva apeló a la
sensibilidad del presidente Leonel Fernández para que cumpla
la promesa de facilitarles dónde vivir.
La mayoría de los afectados no tiene trabajo y por ende no
tienen con qué pagar el alquiler de las viviendas donde se ubicaron.
Deslizamiento de tierra sepultó casas
La comunidad de Carlos Díaz desapareció luego de que un
alud de tierra sepultara unas 387 viviendas en febrero pasado.
Similar situación ocurre en Villa Trina, en Moca y La Cumbre de
Juan Veras, en la carretera turística, lo que es atribuido a
la falla tectónica de la cordillera septentrional que atraviesa la
zona.
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