En mi vida completa he vivido en la pajisa aldea, Tamboril. Y es casi imposible negar haber escuchado hablar de esta gran señora, y más yo que soy hijo de dos educadores de este municipio. Doña Fredesvinda, es una leyenda, una historia de las buenas en nuestro municipio, esto debido a que en aquellos años de su esplendorosa vida supo poner su granito de arena dirían algunos, yo diría que no fue un granito sino que fue toda la costa del mar.
Doña Halls, nació en la provincia de Santiago, el día 25 de Abril de 1920, siendo sus procreadores los honorables esposos Don Simón Halls y Doña Tomasina Budajir. Sus estudios iniciales los curso en la Escuela México, finalizando estos, pasa a la Escuela Normal, donde obtiene el título de Bachiller en Ciencias Físicas y Naturales, en el mismo recinto se hizo Maestra Normal de Segunda Enseñanza, lo que la hizo tan distinguida en la sociedad Tamborileña. Obtuvo también titulo de Dactilógrafa- Mecanógrafa.
La Señora Halls como vemos fue una estudiante inminente y dedicada, lo que debe de servir de ejemplos para la sociedad actual, en la que encontramos tantos jóvenes que no desean aprender. Por muchas veces lo importante no es estudiar sino aprender, ya que si estudias y no aprendes. ¿Qué estamos haciendo? Debemos que estudiar pero también aprender, aprovechar los conocimientos que se nos imparten en los recintos educativos al igual que lo hizo la Señora Fredesvinda Halls.
Su trayectoria como maestra los realizó en la preparatoria de la Academia Santiago, en la asignatura de Física. Luego pasó a vivir en Tamboril, al ser nombrada maestra normal de la escuela Primaria e Intermedia Sergio Augusto Hernández. Llego a la casa de las Hermanas Martínez (Chita y Gume), cuya residencia se encontraba en el callejón de Tomasa, hoy la Enrique Hernández, residió durante dos años en ese lugar. Según Chita, que compartió durante la estadía de Fredé en ese hogar testimonió que “era una muchacha llena de alegría con una educación muy esmerada y un carácter firme. Luego paso a vivir en el hogar de una familia muy querida en este pueblo, hablamos la de Don Juan Capellán y Doña Mercedes Díaz (Chea), su permanencia ahí fue hasta que contrajo nupcias con el señor Juan Antonio Collado, natural de Jánico, quien era director de la escuela donde ella impartió docencia. De este matrimonio ejemplar, nacieron sus dos hijas, ALBA NERY COLLADO e ICELSA COLLADO, la primera es jueza de la suprema corte de justicia (SCJ) la cual fue reconocida hace unos días, y mencionada en esta página, y la segunda una destacada abogada de la provincia de Santiago. Cabe destacar que ambas hacen memoria solemne de sus progenitores.
Doña Fredé, en referencia a Juan Collado, decía: “Si quedo viuda a los quince años jamás me volvería a casar, porque Juan es un hombre maravilloso, lleno de amor, ternura y comprensión y de una cultura muy vasta, que ojala todos los matrimonios de hoy fueran así..” Vemos como estos dos pilares del municipio de Tamboril, sentían un amor abnegado, un amor verdadero y lleno de paz y de Dios.
Desde 1941, fecha en que llega a nuestra comunidad a dar toda grandeza humana, con un ideal que corresponde a los titanes porque le toca convivir con una juventud, en cuyas venas corre el ansia de la libertad de expresión, de pensamiento y movimiento, en la época de la naciente dictadura trujillista y frente a esta realidad esta mujer hace entrega de su sabiduría. Todos los alumnos y todas las personas que conocieron a esta distinguida señora certifican y juran que ella fue y será su modelo a seguir.
Según Artemio Dájer, el era fuerte en la corrección y muy buena maestra, haciendo honor a su profesión daba clases gratis en la escuela fuera de horario en época de exámenes, por eso los alumnos la queríamos mucho.
En el año 1961, ocupa la dirección de la escuela Sergio Augusto Hernández hasta el año 1977, fecha en la que fue jubilada. Y sus logros se pueden notar en que muchos de sus alumnos pasaron a ser profesores. En el año 1987 fue declarada “Hija adoptiva” de este municipio que ha visto dejar esta gigantesca mujer sus huellas, mediante la Resolución Municipal, dictada por la sala Capitular, presidida por el Sindico Julio Rosario Comprés.
Según su hija Icelsa Collado, nos dijo que: “Es difícil poder recordar las veces que se le rindió homenaje en Tamboril, fueron muchísimas. Pero hubo una vez que fue muy particular cuando todas sus alumnas vinieron y se vistieron con la ropa típica de asistir a la escuela en los años aquellos. Y cantaron, hicieron todo lo que se hacía en ese tiempo. Esto se llevo a cabo en el Club Primavera.”
Yo mismo como hijo de este pueblo, he escuchado hablar mucho de Doña Fredesvinda Halls, mis padre ambos profesores la recuerdan con mucho cariño y mucho aprecio y siempre dicen ella fue una alma de Dios. Yo pienso que no hay con que pagarle a una clase de persona como esta, y he llegado a pensar que personas así, nacen una cada cien años por lo que quizás duremos mucho sin ver a alguien de esa magnitud.
En el año 2004, el 3 de Agosto la muerte tocó su puerta y ella se fue hacia el encuentro del Padre, pero de algo estoy seguro su memoria y su ejemplo siempre vivirá en la memoria de todo Tamborileño.
Ojala copiemos de esta ilustre señora y como dice Hayde Martínez, quien recopilo la mayoría de estos datos: “Ojala que Doña Fredesvinda siga siendo estimulo a las presentes y futuras generaciones.