Santo Domingo.- (mayo 1998).- El clamor por que sea
aclarado el paradero del profesor universitario Narciso González, Narcisazo, ha
crecido a iniveles inusitados durante las últimas semanas, y ya hasta la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos se ha interesado en el caso.
Narcisazo desapareció sin dejar rastro visible el 26 de mayo de 1994,
horas despues de acudir a la estatal Universidad Autónoma de Santo
Domingo (UASD), donde propuso iniciar un estado de "rebeldia" nacional
para "resistir" un denunciado "fraude electoral" que se alega favoreció
al ex presidente Joaquín Balaguer.
El profesor universitario, que era catedrático en la UASD, se
caracterizó por mantener una postura de firme oposición al régimen de
Balaguer, de quien llegó a afirmar que era "lo más perverso".
En las aulas universitarias sus prédicas contra el gobierno de Balaguer
no se hacían esperar y era visto con frecuencia colaborando con grupos
comunitarios, generalmente cercanos a la oposición.
Poseedor de un agudo y fino nivel literario, con frecuencia concebía
artículos y consignas de caracter politicos, haciendolas acompañar de
"décimas" (especie de versos elaboradas habitantes de las comunidades
rurales).
Durante muchos años escribió la columna EL PUEBLO SE QUEJA EN VERSO en
los periódicos La Noticia y El Sol. Con sus poesías populares también
llegó a la televisión y elaboró libretos para un personaje conocido
comoTANO K.O En la Lucha Por la Vida.
La verticalidad de su postura opositora al régimen de Balaguer le valió
la pérdida de empleos en medios de comunicación y se dedicó por su
cuenta a producir revistas humoristas de corte politico en los que
satirizaba a los dirigentes politicos en el poder y de la oposición de
derecha.
Sus afiches, muchas veces pagados con su salario de catedrático
universitario, aparecían contínuamente en las calles de Santo Domingo ,
las paredes de la UASD y de Clubes Culturales, a los que contribuyó a
formar para "oponerse a la penetración cultural norteamericana"¨, sobre
todo en las décadas de los años '70 y '80.
En las explanadas de la universidad estatal se le veía dictar charlas a
los estudiantes, que lo veían como un profesor democrático "abanderado
de lospobres".
Conocía al dedillo la biografía del guerrillero cubano argentino Ernesto
-Che- Guevara, cuyos ideales decía admirar, mientras se mostraba
orgulloso de los éxitos de la Revolución Cubana.
En terrenos de la UASD se mostraba como un crítico severo de sus
compañeros de cátedras que "negaban los postulados del Movimiento
Renovador", un fenómeno surgido en la academia estatal en procura de su
democratización para hacerla más accesible a los sectores de menos
ingresos.
Ese Movimiento Renovador definió a la UASD como una institución de
caracter científico que promovía la investigación, la docencia y la
extensión, mientras era decidida partidaria de defender la soberanía
nacional.
Con el avance del tiempo, el "fervor revolucionario" disminuyó en
República Dominicana, pero Narcisazo mantuvo la firmeza de su postura.
A mediados de 1994, un año electoral en República Dominicana, con
Joaquín Balaguer corriendo otra vez por una reelección presidencial,
Narcisazo escribió un artículo en la Revista La Muralla, de caracter
politico y dirigida por un sacerdote católico, en la que definió a
Balaguer como "lo más perverso" que había en el país isleño.
En ese artículo, Narcisazo también hizo referencia a graves actos de
corrupción en la administración estatal y mencionó a jefes
militares, un cónsul y otros funcionarios como supuesto sustractores de
20 millones de dólares.
Las elecciones del 16 de mayo de ese año dieron paso a insistentes
denuncias de corrupción de parte de la oposición politica a Balaguer,
quien fue declarado ganador de los comicios.
Nueve días después de las elecciones, que fueron cuestionadas además por
la comunidad internacional, Narcisazo arengó a los trabajadores y
profesores de la UASD y les dijo que era necesario declarar un estado de
"rebeldía" contra el "fraude colosoal" denunciado por la oposición y que
supuestamente había sido ejecutado a favor de Balaguer, un anciano que
en la ocasión tenía 88 años y estaba ciego.
El 26 de mayo, Narcisazo desapareció sin dejar rastros. Al principio, la
prensa dominicana acogió la noticia como si se tratara de un simple
extravío, pero contínuas versiones llegadas hasta los parientes del
educador, los llevaron a elaborar la hipótesis de que estaban en
presencia de un crímen politico.
El propio presidente Balaguer llegó a definir la desaparición como un
"crimen" y propuso contratar investigadores "extranjeros" para
solucionar el caso, mientras crecía la creencia de que Narcisazo había
sido asesinado.
Periodistas también marcharon hacia el Palacio Nacional y de nuevo
Balaguer prometió resolver el caso. Pero nunca lo hizo.
Los parientes de Narcisazo dicen estar convencidos de que este fué
victima de una conspiración en la que estarían involucrados altos
oficiales militares y de la policía dominicana.
El actual presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, acudió a
terrenos de la UASD y allí debió prometer que buscaría a los culpables
de la desaparición del que fuera su compañero de labores.
Al mismo tiempo, una Comisión de la Verdad que investigaba la
desaparición, hacía gestiones para acudir ante la Corte Interamericana
de los Derechos Humanos de la OEA, la que otorgó un plazo de un mes (que
finaliza en los primeros dias de noviembre), al gobierno dominicano para
que de muestras de estar interesado en aclarar el caso.
Durante el período de espera, salió a relucir con fuerza el nombre del
actual ministro de las Fuerzas Armadas, Juan Bautista Rojas Tabar, como
presunto relacionado con la desaparición y creció el clamor para que
este fuera interrogado por el juez que tiene a su cargo la sumaria.
También el nombre del cónsul dominicano en Miami Guaroa Liranzo ha
salido a relucir y la Comisión de la Verdad exige que también sea
innvestigado.
Caso de Narcisazo toma un nuevo giro luego
que amigo revelara detalles inéditos 8/5/10
Narciso González desapareció el 26 de mayo
de 1994, hace 16 años, en medio de las
tensiones por el cuestionado triunfo
electoral de Balaguer en 1994.
SANTO DOMINGO.- El caso de la desaparición del profesor
universitario Narciso González (Narcisazo) tomó un nuevo
giro este miércoles, luego que Jinmy Sierra, un amigo suyo y
reconocido cineasta, expresara públicamente su
convencimiento de que que este último decidió "ausentarse de
este mundo".
Una tesis similar había sido formulada, de manera separada,
por el director de ALMOMENTO.NET, Saúl Pimentel, asi como
por el periodista Oscar López Reyes. El primero lo hizo en
un reportaje especial publicado en este periódico digital y
el segundo en un libro titulado "Crímenes contra la Prensa", puesto a circular recientemente.
Sierra, quien por más de 30 años fue amigo y compartió
proyectos de trabajo e inquietudes políticas y culturales
con Narcisazo, rompió su silencio ante un emplazamiento que
le hizo el periódico Listín Diario, en un editorial el
pasado 16 de julio, para que diera su testimonio sobre el
destino de Narcisazo, dado que en un artículo que escribió
el mes pasado se refería vagamente al tema, que a lo largo
de los años ha sido objeto de numerosas especulaciones
políticas.
Decisión final
En el
mismo Listín Diario, Sierra reveló este miércoles una serie
de situaciones que se registraron en los días anteriores a
la desaparición de Narcisazo. Dijo que
primero lo afectó la división del Movimiento Popular
Dominicano (MPD) y luego le sobrevino una enfermedad
(epilepsia), de la cual tuvo las primeras noticias cuando
sufrió varios accidentes de tránsito, por lo que le prohibieron
conducir. Cuenta que duró un tiempo sin saber cuál era la
causa real de sus problemas de salud hasta que en Cuba le
descubrieron el mal, que se agravaría paulatinamente debido,
en parte, a que se descuidó en tomar los medicamentos.
Explica
que Narcisazo experimentó una vida de frustraciones en los
ámbitos laborales, profesionales y académicos. Junto al mismo Sierra fracasó en un programa de
televisión por la falta de financiamiento y se quedó en
proyecto una revista de humor político que llamarían
“Cuchillo de palo” en el 1994.
Una de las
más fuertes decepciones que sufrió Narcisazo, señaló Sierra,
fue su jubilación en la Universidad Autónoma
de Santo Domingo (UASD), luego de 30 años como profesor. Un
día, recordó, lo encontró muy triste saliendo de la Facultad de Humanidades de la UASD.
–“¿Qué te
pasa?”, le preguntó Sierra.
–“Aridio
(el director del departamento de Letras) tramitó mi
jubilación, argumentando que la enfermedad me impede
seguir”, le respondió. “Mientras tanto, le pasó todas mis
materias a su mujer”, le agregó.
Pero su
última frustración fue luego de que Roberto Salcedo le
despidiera como guionista de humor del programa televisado
el Show del Mediodía, cuyas comedias entonces estaban a
cargo de este último.
Sierra testimonia que Narcisazo había insunuado a varios de
sus amigos que tomaría una decisión final, y que “antes que
un suicidio moral prefería un suicidio físico”.
Se despidió de un grupo de actores
Agrega que dos días antes de las elecciones, el 14
de mayo de 1994, mientras terminaba un ensayo que co-dirigía
con Salvador Pérez Martínez (El Pera) Narcisazo se despidió
del elenco diciendo: “Es posible que no nos volvamos a ver.
Si Balaguer gana, yo no tengo por qué seguir: Balaguer o
Yo”.
“Es más, nos hizo saber, por el contrario, que su
cuerpo no aparecerá y se le pegará a Balaguer”, dijo.
Diez días después de celebradas las elecciones, el 26 de
mayo, cuando aún se discutía el triunfo electoral del
entonces presidente Balaguer contra el fenecido líder
perredeísta José Francisco Peña Gómez, luego de fracasar en
su intento de sublevar
la UASD en contra del fraude, Narcisazo
salió de su casa para nunca volver.
“Es por
todo ello, que estoy plenamente convencido de que la
decisión de ausentarse de este mundo la tomó,
exclusivamente, el propio Narciso González”, afirmó Sierra.
La
familia
Consideró que en la decisión final de Narcisazo no pesaron
de manera significativa los asuntos familiares, pues
Altagracia Ramírez (Tati), su esposa, a quien definió como
sufrida y abnegada, estuvo en todo momento al lado suyo.
“Y él
amó a sus hijos como todo buen padre. Los problemas graves
se refieren a frustraciones y traiciones que sufrió
amargamente durante los últimos años de su vida”, manifestó.
Sierra
participó junto a Narcisazo en la marcha a Palacio del 9 de
febrero, cuando murieron Amelia Ricart Calventi. En el
LISTÍN DIARIO publicó durante varios meses, en el 2008, la
columna “Cartas a Narcisazo”
La verdadera historia sobre la desaparición
de Narciso González (Narcisazo)
Narciso González junto a tres de sus hijos.
Era el 26 de mayo del 1994 cuando el doctor Narciso González
Medina, de 52 años, fue visto por última vez. González,
mejor conocido como “Narcisazo”, desapareció luego de que
estuviera en la noche en un cine de la avenida Duarte.
Como si se lo hubiera tragado la tierra, se desconoce su
paradero a pesar de que sus familiares, amigos y las propias
autoridades han movido hasta cielo y mar en busca suya.
Vida activa en la UASD
González era una figura muy conocida en la Universidad
Autónoma de Santo Domingo (UASD), en donde fue catedrático
de la facultad de Humanidades y en la cual estuvo siempre
haciendo vida diaria y participando, desde muy joven, en
movimientos revolucionarios.
Se dice que el mote de “Narcisazo” le fue endilgado por el
dirigente de izquierda Amaury Germán Aristy. Este,
precisamente, fue el pseudónimo que utilizó en la década de
los 70 en el periódico La Noticia para publicar una columna
de sátira política denominada “El Pueblo Se Queja en Verso”,
la cual fue muy popular por sus frecuentes y punzantes
críticas al régimen de Joaquín Balaguer.
Su desaparición se produjo justo un día después de que,
en una asamblea de profesores de la UASD, hiciera fuertes
críticas al entonces Presidente y a jefes militares y otros
funcionarios de su entorno. En ese momento había
tensión política debido a que el principal partido de
oposición, el Revolucionario Dominicano (PRD), denunciaba un
fraude en las elecciones que habían sido celebradas hacía
diez días.
Un discurso y un artículo
En su discurso Narciso acusó a funcionarios civiles y
militares de ser los “corresponsables y beneficiarios” del
fraude electoral, y exigió a las autoridades y profesores de
la UASD “una actitud de compromiso con los intereses del
pueblo”.
Días antes, había publicado en una revista que se editaba
en Nagua, denominada “La Muralla”, un artículo titulado
“Diez pruebas que demuestran que Balaguer es lo más perverso
que ha surgido en América”. En esa publicación definió al
entonces gobernante como “asesino, delincuente, inmoral,
pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico,
dañino, corrupto, alevoso, servil y pervertidor”.
Al momento de su desaparición Narciso, de 52 años, vivía
en la calle Luis Reyes Acosta número 305 del sector Villa
María, en Santo Domingo. Estaba casado con la
profesora Luz Altagracia Ramírez González (Taty), de 43
años, con la cual había procreado cuatro hijos:
Amaury, Ernesto, Rhina y Jennie.
Sus familiares afirman que él se levantó a la hora
habitual y se marchó poco después de las 9 de la mañana.
Narciso era amante de las apuestas hípicas. Versiones
señalan que luego de salir de su casa el 26 de mayo fue
visto alrededor de las 10 de la mañana en una agencia de la
calle Peña Batlle donde tomó un programa de caballos.
Posteriormente visitó la UASD y en la tarde fue visto por
una señora que vendía café en el hipódromo Perla Antillana,
que entonces estaba donde está ahora la Plaza de la Salud.
El 28 de mayo del 1994, dos días después, la esposa
dió parte de la desaparición a la Policía, la cual junto a
familiares y amigos de Narciso visitaron hospitales,
clínicas, recintos policiales, cárceles, parques, el
hipódromo Perla Antillana, la UASD y otros lugares, sin
obtener resultados positivos.
Entonces, surgió la versión de que Narciso había sido
secuestrado por militares. Ni los familiares del
desaparecido ni la Policía han precisado nunca de dónde
provino la misma. Han dicho y sostienen que la
desaparición de éste fue una consecuencia del discurso y el
artículo.
Primera querella y José Israel Cuello
El 26 de mayo del 1995, un año después, familiares de
González depositaron en el Juzgado de Instrucción de la
Séptima Circunscripción del Distrito Nacional una querella
con constitución en parte civil en la que responsablemente
señalaron que “el día de la desaparición estuvo como a las
2:30 de la tarde en el hipódromo Perla Antillana y los
señores José Luís de León Sánchez y Dionisio Patiño Infante
afirmaron haberle visto entrar en la noche al cine Doble,
ubicado en la avenida Duarte, y salir alrededor de las
11:00”.
Indica la querella que “por diferentes fuentes se ha
informado que el doctor Narciso González, alrededor de las
12:00 de la noche del día 26 de mayo, fue introducido por
hombres con armas de fuego, de aspecto militar, frente al
local del Centro de Otorrinolaringología, ubicado en la
calle 27 de febrero casi esquina Leopoldo Navarro, en la
jeepeta Mitsubishi Montero azul, cuya placa es la número
O-11172”.
Agrega: “Varias personas de reconocida trayectoria
pública, regularmente bien informadas, entre las que se
puede mencionar al ingeniero José Rafael Cuello, en los días
posteriores a la desaparición del doctor Narciso González,
aseveraron por radio y televisión que éste fue detenido por
el J-2, siendo llevado a la Secretaría de las Fuerzas
Armadas donde fue torturado y posteriormente trasladado al
destacamento de la Policía Nacional ubicado en la calle
Bolívar esquina Rosa Duarte, negándose dicha dotación
policial a recibirlo. De ahí lo trasladaron al Palacio
de la Policía Nacional, donde tampoco lo reciben en razón
del deterioro físico en que se encontraba, siendo durante el
retorno cuando se produce su deceso, siempre conforme al
testimonio de la fuente antes señalada”.
Señala que “lo que termina por confundir el carácter y
naturaleza política de la desaparición del doctor Narciso
González así como el hecho de que la misma procedió del
Gobierno o de funcionarios o personajes vinculados a éste,
lo aporta la actitud ineficiente, timorata y cómplice de la
Policía Nacional en lo que respecta a la investigación de
este hecho criminal”.
Indica que “la Policía Nacional, tan eficiente y perpicaz
en la persecución de determinadas infracciones, en este caso
no se molestó en investigar a ninguna de las personas y
funcionarios que en los días precedentes había señalado por
su nombre el doctor González como los responsables de la
situación que en ese momento consternaba a la nación
dominicana”.
Balaguer lo dió por muerto
Los familiares de Narciso González concluyeron
recomendando que fueran investigadas las personas que fueron
nombradas por él en la revista y en el discurso, es decir,
“Manuel Guarda Liranzo, Aníbal Páez, Juan José Arteaga,
Rafael Bello Andino, Ramón Pérez Martínez” asi como las que
eran jefes de la Policía, la Fuerza Aérea y el Ejército al
momento de la desaparición del Profesor. También el
capitán de corbeta Luis Rafael Lee Ballester, el exraso
Miguel E. Bonilla Faña, el exmayor Viriato Alcides Brito
Pillier así como los nombrados Manuel Vanegas, Claudio de
los Santos, el mayor Olimpo Cuevas Acosta y el coronel
piloto Reyes Bencosme. Ademés, que fueran procuradas
las declaraciones del doctor Joaquín Balaguer quien dijo
públicamente que éste era “un crimen difícil de resolver” en
momentos en que aún no se daba por muerto al doctor Narciso
González.
Designaron comisión
Debido a la resonancia que tuvo la noticia
sobre la desaparición del profesor Narciso González en 1994,
y ante el cúmulo de especulaciones que se hacían respecto a
este hecho, la Policía Nacional designó una comisión
especial para investigarlo. Estuvo integrada por los
coroneles Luis Manuel Tejeda Fernández y Manuel R. Núñez
Paulino y el teniente coronel Rafael O. Bencosme Candelier.
El 4 de junio la Comisión, acompañada de un ayudante del
Fiscal del Distrito Nacional, allanó la casa número 5 de la
calle Reparto 16, del barrio Enriquillo, pues los familiares
del desaparecido dijeron haber recibido una llamada
telefónica de alguien que señalaba que Narciso se encontraba
“secuestrado” allí. Se determinó que en aquel lugar
residía el señor Servio Lebrón, excabo de la Policía
Nacional, pero las autoridades no encontraron allí nada
comprometedor. Lebrón sostuvo que ni siquiera conocía
al profesor González.
No salió del país
El 14 de junio el Director de Migración dirigió un oficio
al Comandante del Departamento de Investigaciones de
Homicidios de la Policía, teniente coronel Rafael O.
Bencosme Candelier, informándole que el doctor Narciso
González Medina no aparecía registrado en sus archivos
como que hubiera salido del país entre el 25 y el 30 de mayo
del 1994. Ese mismo día Bencosme Candelier
remitió un oficio al Director del Laboratorio de
Criminalística de la Policía solicitando un experticio a la
jeepeta Mitsubishi Montero placa 0-11172 en la cual, según
los familiares, Narcisazo había sido “introducido” la noche
del 26 de mayo del 1994.
El 24 de junio la Policía, acompañada de un ayudante del
Fiscal del Distrito Nacional, practicó otro allanamiento en
la casa número 45 de la calle Julio C. Limba, del barrio
Altos Rosa, pero tampoco encontraron allí al desaparecido.
Entre el 25 de junio y el 2 de julio el Laboratorio de
Criminalística de la Policía expidió certificaciones sobre
los análisis realizados a la referida jeepeta, señalando en
todos los casos que no había encontrado en la misma “ningún
indicio comprometedor”. Este vehículo resultó ser
propiedad del Banco Central y estaba en ese momento asignado
al capitán de corbeta Luis Rafael Lee Ballester. Era
manejado con frecuencia por el exraso Miguel E. Bonilla Faña
y estaba bajo la supervisión del exmayor Viriato Alcides
Brito Pillier, quien era en ese momento encargado de la
División de Transporte de la institución bancaria.
Primeros interrogatorios
Lee Ballester fue uno de los primeros en ser interrogado
por la Policía. Sostuvo que nunca había visto a
Narciso González Medina ni a su esposa, y que en torno a la
desaparición de este último sólo había escuchado la noticia
por los medios de comunicación. Admitió que tenía
asignada la jeepeta Mitsubishi Montero placa oficial 11172 y
que se quedó sorprendido cuando se enteró de que familiares
del profesor universitario habían dicho en un programa
radial que su pariente había sido introducido en ese
vehículo. Declaró que aunque la jeepeta también
era conducida por un chofer del Banco Central de nombre
Miguel Bonilla Faña, él no recordaba habérsela prestado o
que éste la haya conducido en ausencia suya el 26 de mayo.
Sostuvo que por las noches la jeepeta permanecía en el
parqueo del edificio donde él (Lee Ballester) residía, y que
no acostumbraba a prestarla. Dijo desconocer quién
hizo las acusaciones en su contra y sostuvo que,
aparentemente, se trataba de alguna persona que deseaba
hacerle daño a la institución donde él en ese momento
trabajaba.
El señor Viriato Alcides Brito Pillier, encargado de la
división de transporte del Banco Central, declaró que no
conocía a Narciso González ni a sus familiares, y que como
el vehículo mencionado estaba asignado al capitán Lee
Ballester, él ignoraba las actividades realizadas en el
mismo por dicho oficial. Aclaró que en el Departamento
de Transportación del Banco Central no se permitía cambiar
placas a los vehículos.
El exraso Miguel Bonilla Faña declaró que durante las
noches el vehículo en cuestión permanecía en el parqueo del
edificio donde residía Lee Ballester, y que era totalmente
falsa la versión de que la noche del 26 de mayo el profesor
Narciso González fuera introducido al mismo. A su
juicio, esta versión pudo haber sido propalada por personas
interesadas en despistar a los investigadores y hacer daño a
Lee Ballester o a la Marina de Guerra.
Policías del descatamento de Gascue
Otro uniformado llamado a interrogatorio fue el entonces
coronel de la Policía, Ramiro Terrero García, quien era
comandante de la zona Sur de Santo Domingo, con asiento en
el destacamento de Gascue. Sostuvo que era incierto
que la noche del 26 de mayo del 1994 hubiera recibido allí a
personal del DNI, y que con relación a la ausencia del
doctor González sólo sabía lo que habían dicho los medios de
comunicación y las instrucciones de la Jefatura de la
Policía en el sentido de activar la localizaciónd e esa
persona. En términos parecidos se pronunciaron el
segundo teniente Víctor Manuel González Núñez, el sargento
Inocencio Trinidad Velorio, el cabo Juan Antonio Liviano
Pirón, el cabo Santo Salvador Antuna y Antuna, y el raso
Luis Manuel Santana Pantaleón, quienes estuvieron laborando
en el Departamento de Gascue en mayo del 1994.
La mujer que vendía café en el hipódromo Perla Antillana
y vió a Narciso González en ese lugar resultó ser Lucrecia
Puente Mateo (alias Miriam). Al ser interrogada
informó que, ciertamente, vió a Narciso alrededor de las
2:30 de la tarde y que éste le manifestó que casi se estaba
yendo. Cerca de las 5:00 de la tarde, según dijo, lo
volvió a ver en el mismo lugar.
El mecánico Danilo Cecilio Nazario (alias Renco) dijo que
vió a Narciso abordando un autobús público luego de estar en
el hipódromo Perla Antillana, y que alrededor de las 6:00 de
la tarde él (Danilo) se quedó en la esquina de las calles
Bartolomé Colón y Tunti Cáceres.
En el cine Doble
El profesor Dionisio Patiño Infante declaró que vió a
Narciso entre las 6:45 y las 7:00 de la noche del día 26 de
mayo del 1994 cuando entraba al cine Doble, y luego lo vió
salir del mismo lugar.
El administrador del cine, José Luis León Sanchez, dijo
que con respecto a la desaparición sólo había escuchado lo
que habían informado los medios de comunicación.
La taquillera del cine, Mercedes M. Encarnación Abreu,
dijo que no conocía a Narciso y que no podía recordar si lo
había visto en ese lugar.
Ante la versión de que Narcisazo había sido visto en el
Palacio de la Policia, los investigadores interrogaron a
Vicente Cruz Santamaría (alias Williams), un recluso que
alegadamente había ofrecido este testimonio. Dijo que,
ciertamente, estando él detenido en la Casa de Guardia del
Departamento de Investigaciones de Falsificaciones se enteró
a través del periódico Ultima hora de la desaparición de
Narciso, y que él comentó a otros reclusos que le parecía
haber visto entre el 20 y el 21 de mayo del 1994 a una
persona de esas características. Aclaró que en ningún
momento él afirmó "en absoluto" que se tratara de dicho
doctor, sino que se parecía, y que finalmente descartó la
posibilidad debido a que fue cinco días después cuando
desapareció Narciso.
Nunca se ha especificado por qué los investigadores no
comenzaron su labor interrogando al ingeniero José Israel
Cuello, mencionado como los familiares de Narcisazo en su
denuncia-querella el 26 de mayo del 1995 entre las “personas
de reconocida trayectoria pública, regularmente bien
informadas” que en los días posteriores a la desaparición
aseveraron por radio y televisión que Narciso “fue detenido
por el J-2, siendo llevado a la Secretaría de las Fuerzas
Armadas donde fue torturado y posteriormente trasladado al
destacamento de la Policía Nacional ubicado en la calle
Bolívar esquina Rosa Duarte, negandose dicha dotación
policial a recibirlo”.
Contradicciones entre familiares
Como parte de sus investigaciones tras la desaparición de
Narcisazo en el 1994, la comisión designada por la Policía
Nacional interrogó a los familiares de este último. El
primer testimonio que figura es el de su esposa, Luz
Altagracia Ramírez de González, quien comenzó señalando que
el 26 de mayo del 1994 cuando se produjo la desaparición,
ella y su marido amanecieron en su residencia en compañía de
sus hijos. Agregó que ella se levantó alrededor de las
6 de la mañana y, luego de realizar sus actividades
normales, salió a hacer ejercicios físicos en el mismo
sector Villa María.
Entre otras cosas, declaró que entre ella y su esposo no
existían diferencias matrimoniales, con excepción “de
aquellas normales entre parejas”. Dijo que tampoco su
esposo tenía problemas con sus hijos.
Al momento de su desaparición Narcisazo tenía 52 años y
su esposa 43.
Incidente con el propietario de una casa
Agregó que el único problema que confrontaban era con la
casa en que residían, ya que su propietaria y un hermano
suyo de nombre Luís se la habían pedido.
Luz Altagracia reveló que un tiempo atrás ella había
sostenido una pequeña discusión con Luís porque éste le
había hablado mal, y que en abril (un mes antes de la
desaparición) éste volvió a la residencia y les preguntó:
“En qué están ustedes con la casa?”. A seguidas, según
la declaración de la esposa de Narcisazo, Luís expresó:
“Pues, deben mudarse urgentemente; recuérdese lo que le pasó
a las gentes que no se mudaron al pedírsele una casa y los
quemaron”. (Luis hizo alusión a un incidente ocurrido
en esa época entre un casero y unos inquilinos, quienes se
enfrascaron en una discusión en un barrio capitaleño la cual
degeneró en una trifulca en que el primero roció gasolina a
una vivienda y la quemó con varias personas dentro).
Luz Altagracia reveló que en la última semana de mayo
Luis se presentó de nuevo y en ese instante llegó Narciso,
por lo que ambos entablaron una discusión. Afirmó que
Luis salió a la calle y en tono desafiante vociferó:
“Tú verás lo que va a pasar, pues tú te quieres quedar con
la casa!!”.
La Esposa narró que el 14 de mayo se produjo un
tercer incidente cuando Narciso estaba observando una marcha
del Partido Revolucionario Dominicano y Luís le dio un
trompón por la espalda. No especificó cómo concluyó
esta rencilla. Reveló que Narcisazo sufría de
epilepsia. Atribuyó, sin embargo, su desaparición al
artículo que publicó en la revista La Muralla y al discurso
en la UASD.
Negaron la agresión
La Policía de inmediato llamó a interrogatorio a la
propietaria de la citada vivienda y a su hermano.
Resultaron ser Olga Altagracia Germosén de Ríos (alias Ita)
y Luís Encarnación Germosén. La primera afirmó que
aunque en varias ocasiones había reclamado a Narciso y su
esposa la entrega de la casa, no había tenido problemas
personales con ellos. Luis, de su lado, negó
categóricamente que haya dado un trompón por la espalda al
profesor. Ambos dijeron desconocer los motivos y
circunstancias de la desaparición.
No “amaneció” en su casa
La hija menor de Narcisazo, Jennie, interrogada por la
Policía, ofreció un testimonio un tanto diferente al de su
madre. Declaró que ésta (Luz Altagracia) no amaneció
el día 26 en su residencia ya que tenía un día fuera de ella
en razón de que había dormido en casa de su madre, Lucila
Martínez. No especificó los motivos de esta ausencia.
Afirmó que sus padres confrontaban problemas matrimoniales
“pero no graves”.
La primera versión
|La primera versión en el sentido de que Narciso fue
visto en el Palacio de la Policía fue ofrecida por su hijo,
Ernesto González Ramírez, sin precisar dónde había obtenido
este dato. Dijo que había “escuchado” que su padre
había estado detenido en la tercera planta del recinto
policial y que también tenía informes de que estaba detenido
en el Ejército Nacional. Al igual que su madre y su
hermana Jennie, atribuyó la desaparición del Profesor al
artículo en la revista y el artículo en la UASD. Dijo
que entre sus padres no existían problemas “de
gravedad o de mayor importancia”. Sin embargo, reveló
que había existido un problema entre su hermana Rhina y el
doctor Narciso ya que éste no aceptaba que ella llegara
tarde por las noches y, como consecuencia de esta situación,
ésta se fue a vivir con una prima.
Ernesto también reveló que su madre había estado fuera de
casa desde el martes 24 de mayo porque una hermana suya,
llamada Rosalía, estaba “preparando viaje” para el exterior
y ella fue a acompañarla a casa de la madre de ambas.
Confirma ausencia
Rhina González Ramírez, la otra hija de Narcisazo, al ser
interrogada por la Policía manifestó que el viernes 27 de
mayo en la mañana (un día después de la desaparición) se
comunicó con su madre Luz Altagracia mientras ésta se
encontraba en la residencia de su madre. Informó que
en ese momento Luz le comunicó que permanecería en casa de
su madre hasta el día siguiente.
Versión de la hermana
Rosalía Ramírez Martínez, la hermana de Luz Altagracia,
al ser llamada a interrogatorio no confirmó que haya estado
preparando viaje para el exterior ni que estuviera
“arreglando maletas”. Declaró que fue el 27 de mayo
cuando se enteró de la desaparición de su cuñado a través de
una llamada telefónica que le hizo su hermana. Reveló
que cuando recibió esta llamada ella (Rosalía) estaba en su
residencia de la calle Eusebio Manzueta 199, de Villa
Consuelo.
Rosalía agregó que el domingo 29 de mayo, tres días
después de la desaparición, ella recibió una llamada
telefónica de una persona que se identificó sólo como
militar y le dijo que a su cuñado lo tenían “en la tercera
planta del Palacio de la Policía” y que ese mismo día
alrededor de las 5:00 de la tarde, encontrándose ella en
casa de su hermana Luz Altagracia, llegó hasta allí una
joven desconocida, de color indio, mediana estatura,
gordita, quien se identificó como “alumna” del profesor
Narciso, y dijo que tenía mecanismos para investigar sobre
el paradero de éste. Rosalía declaró que entregó a la
joven una foto de su cuñado y luego ésta volvió a
comunicarse con ella vía telefónica y le dijo:
-“Usted sabe quien le habla?... no me voy a identificar.
Ellos lo tienen. Dígales que se lo entreguen”-. Narró
que tres días después recibió otra llamada telefónica de la
misma persona, la cual agregó:
- “Dense rápido, que lo tiene el Mayor Acosta, de
Investigación, en la tercera planta del Palacio de la
Policía Nacional”.
“Llamada” de Narciso
Rosalía relató que el lunes 30 de mayo alrededor de las 9
de la mañana mientras ella se encontraba en su residencia,
recibió otra llamada telefónica de una persona que no se
identificó y le dijo:
-“Le va a hablar el doctor Narciso”. En seguida,
según relató, escuchó en el teléfono a su cuñado, quien con
voz muy apagada le dijo: -“Ponme a mi hija
Jennie”.
Agregó que ella dijo a Narcisazo: - “Dime dónde tu
estás?. Es Rosalía, es tu cuñada!!. ¿Dónde tu
estás?!!”. Y él le contestó: -“No puedo, no me dejan,
me tienen secuestrado”. Ella le preguntó a seguidas:
“Te voy a buscar?” y él insistió: “No puedo, no me dejan”.
Rosalía dijo que en ese instante oyó que le quitaron el
teléfono a su cuñado, razón por la cual ella exclamó: “Pero
.. ¿qué es lo que Ustedes quieren?. Y una voz
desconocida le respondió: “No estamos relajando, somos
periodistas!!”.
La señora Rosalía González dijo que puede asegurar en un
95% que se trató de la voz de su cuñado, a pesar de que
–según ella admitió- desde hacía unos 20 años venía
padeciendo de problemas auditivos que se “agravaban” cuando
ella tenía situaciones de tensión.
Otra hermana
Una hermana materna del doctor Narciso González dijo a la
Policía que el lunes 20 de junio del 1994 recibió una
llamada telefónica de alguien no identificado que le señaló:
“Clara, no te preocupes, que él está vivo”.
El Mayor Acosta Cuevas
El mayor Rafael Olimpo Acosta Cuevas, de la Policía
Nacional, declaró que no conocía Narciso González ni a su
esposa, y que se enteró de que éste se encontraba
desaparecido a través de los medios de comunicación, por lo
que no tenía nada que opinar sobre este caso.
Vecinos de la casa
La Policía interrogó también a los vecinos de la
casa en donde vivía el matrimonio González Ramírez:
los señores Rafael Antonio Lara Castillo, doctor Julio César
Mella Mendoza, José María Almanzar
Fernández, MaríaErminda Valdez
de León (alias Bellita) y Eulogia Morales Charrón (alias
caqui), quienes coincidieron al señalar que Narciso y sus
familiares eran personas poco comunicativas y que no
tuvieron conocimiento de ningún incidente ocurrido en la
vivienda de éste. Almánzar Fernández
reveló que el profesor universitario le debía cuatro mil
pesos por lo cual le pagaba un rédito mensual de 800 pesos.
Otros interrogados
Otras personas entrevistadas por
la Policía fueron la profesora Ana Dolores
Guzmán de Camacho, decana de
la Facultad de Humanidades de
la UASD; el periodista Johnny Alberto
Salazar, director de la revista
La Muralla, de Nagua; Francisco Octavio
Mejía Moreta (alias Tavito) y su hijo Wilson Darío Mejía
Villar (quienes frecuentemente visitaban el Hipódromo),
Amado de Jesús Pérez (alias Nandín) entrenador del establo
Oscar AM y Fabián Núñez (alias Junior), propietario de la
banca de apuestas hacia donde Narcisazo supuestamente se
dirigió poco después de las 9:30 de la mañana del día de su
desaparición.Ninguno de ellos
pudo arrojar luz sobre el caso.
Los problemas de salud de Narciso
En los tiempos previos a su desparición el professor
Narciso González estuvo aquejado de una epilepsia de muy
dificil control, debido a lo cual con frecuencia sufría
crisis convulsivas en lugares públicos y fue declarado en
licencia como profesor en la Universidad Autónoma de Santo
Domingo (UASD) así como en otros lugares donde laboró
escribiendo libretos de humor.
Fabián Núñez Nivar (alias Junior), propietario de la
banca de apuestas hacia donde Narcisazo fue después que
saliera de su casa el día de su desaparición, reveló que
ciertamente vió a éste el 26 de mayo solo y sentado en una
grada del hipódromo Perla Antillana, y que no sabía que
tuviera problemas. Narró que en una fecha que no
recordaba a Narciso le dió un ataque de epilepsia en el
interior del colmado “El Calule”, al lado de su negocio,
mientras apuntaba un programa de caballos, pero le “untaron”
berrón y, tras mejorarse, se marchó normalmente de allí.
Historial clínico
González estuvo durante un tiempo recibiendo asistencia
médica del doctor Santiago Valenzuela Sosa. Un
historial clínico que este profesional escribió el 22 de
junio del 1994 dice textualmente:
“Se trata de un masculino quien tenía 47 años al momento de
ser visto por primera vez en agosto de 1989, con historia de
crisis convulsivas desde 1978, exploradas con Arteriografía
(normal) TAC cerebral y Resonancia Magnética que mostraban
lesión aparentemente cicatricial a nivel de parietal
izquierdo. Al principio fue tratado con Fernobarbital,
luego con Epamin. Su motivo de consulta consistió en
la generalización de las crisis que al principio eran
parciales (afectando el hemicuerpo derecho con clonias) pero
que luego se generalizaban haciéndolo perder el
conocimiento. El 21 de febrero de 1991 lo vimos por
última vez en consulta. Su estado era satisfactorio y
su tratamiento era llevado con absoluta regularidad.
Las crisis habían sido controladas. Le aconsejamos
reposo continuado y una licencia de tres meses de sus
obligaciones laborales. En conclusión: se trata de un
paciente con una enfermedad epiléptica refractaria de muy
difícil control, relacionada con una tensión probablemente
cicatricial (seguramente no tumoral) a nivel de su región
temporarietal izquierda. Este tipo de paciente es un
candidato permanente a un estado de mal epiléptico,
condición ésta inducida por la no toma de los medicamentos
antiepilépticos, fiebre, trauma, ayuno, gran tensión
emocional, que puede conducir a la muerte debido a la
continuidad de crisis convulsivas, lo que facilita la
hipoxia cerebral, la perennización de las crisis y la muerte
clínica en unas horas”.
Rumores de toda especie
A partir de la desaparición circularon rumores de toda
especie, algunos de ellos alimentados por la imaginación
popular. En una oportunidad se dijo que un cadáver con
las características del Profesor había sido inhumado en la
noche en el cementerio de Montecristi. Esto, sin
embargo, fue desmentido categóricamente por el sacateca
Rafael Hernández hijo (alias Pipe) así como por otras
personas.
En total, en torno a este caso, la Comisión Investigadora
de la Policía interrogó 55 personas, practicó dos
allanamientos y manejó decenas de oficios. Finalmente
rindió un voluminoso informe pero en el mismo no se formula
acusación contra nadie. El documento simplemente enumera los
hechos y da cuenta de las declaraciones de cada uno de los
interrogados.
Testimonio de un amigo
Uno de los testimonios más significativos del caso lo
ofreció el licenciado Melchor Enrique Melo Casado.
Dijo que conocía al doctor González desde el 1979 y que con
frecuencia hablaba con él sobre distintos temas. Narró
que la última vez que lo vió fue varios días antes de su
desaparición y conversaron sobre las elecciones generales.
Narciso le dijo que se le había “escamoteado” el triunfo al
PRD, que había una parálisis económica y que iba a ser muy
difícil (al Gobierno de Balaguer) mantenerse o subsistir en
una situación post-electoral como la que se estaba viviendo.
Dijo que percibió que Narciso era un firme opositor al
régimen de Balaguer.
Melchor Enrique manifestó que desde que conoció a Narciso
le había estado prestando dinero y que la última vez que lo
hizo fue el 28 de diciembre del 1992, cuando le entregó
RD$1,600 que nunca se los pagó y él nunca cobró y ni
siquiera volvieron a hablar del asunto. Narró que
anteriormente, el 22 de diciembre del 1991, le había
prestado otros RD$2,300 pesos que tampoco pagó.
Dijo que no tenía juicio preciso sobre los motivos de la
ausencia de Narciso. Reveló que este último le llegó a
confesar que él “se abstenía” con su esposa, Luz Altagracia,
y que vivían “separados en la misma casa” aunque sin
especificar los motivos.
“El centro de la opinión pública”
Indicó que en lo que conoció al doctor Narciso pudo darse
cuenta de que “era una persona con una inteligencia
sobrenatural, con una capacidad para crear cualquier
situación de convertirse en el centro de la opinión
pública”.
Rumores e intrigas militares
En los ocho años siguientes, el caso se prestó no sólo
para acusaciones políticas sino incluso para intrigas de
uniforme. Cada vez que algún oficial militar o
policial quería hacer caer “en desgracia” a algún compañero
de armas, lanzaba la especie de que éste tenía que ver
directa o indirectamente con este hecho. Es así como
varios uniformados y ex uniformados fueron llamados a
interrogatorio judicial sin que se haya podido obtener nunca
una sola pista que conduzca a esclarecer la desaparición.
En los primeros días del primer gobierno de Leonel Fernández
hubo un mayúsculo escándalo cuando el entonces secretario de
las Fuerzas Armadas y ex jefe de la Fuerza Aérea, mayor
general Juan Bautista Rojas Tabar, fue voluntariamente
donde el Procurador General de la República a quejarse
porque alegadamente se le quería involucrar injustamente en
el Caso Narcisazo. Estas declaraciones de Rojas Tabar
le costaron el puesto. Esa misma noche, en un discurso
por radio y televisión, el Presidente de la República
anunció la destitución suya, poniendo fin de esa manera a
una larga carrera militar. (Rojas Tabar fue
reintegrado a comienzos del segundo gobierno de Fernández).
Las distintas hipótesis
La suerte que haya podido correr el doctor Narciso
González ha sido y sigue siendo motivo de especulación.
La única hipótesis que se ha manejado públicamente es la de
que éste “fue secuestrado por militares” y luego de ser
golpeado se produjo su deceso. Pero hay quienes dicen
que pudo haberse suicidado, dado el hecho de que él tenía:
a) Problemas económicos.
b) Problemas laborales
c) Problemas con miembros de su familia
d) Problemas serios de salud (epilepsia agravada por
tensión, falta de reposo y no uso de medicamentos).
e) Problemas generados por su profunda inconformidad
política.
Quienes sostienen esta segunda tesis resaltan que el día
de su desaparición Narciso estuvo “deambulando”, ya que
primero fue a una agencia hípica, luego a la UASD, en la
tarde al Hipódromo en dos oportunidades y finalmente al cine
Doble hasta después de las 11:00 de la noche, cuando fue
visto por última vez.
En dicho establecimiento vió la película “Filadelfia”, la
cual tiene un contenido altamente depresivo. (Estudios
científicos recientes señalan que los pacientes epilépticos
son generalmente depresivos). Sin embargo, ¿si
se suicidó por qué no apareció el cadáver?, es la pregunta
que muchos se hacen.
Hay otras personas que señalan que Narciso pudo haberse
ausentado voluntariamente en medio de una profunda depresión
provocada por los problemas mencionados ya que, tal y como
señaló el licenciado Melo Casado, era “una persona con una
inteligencia sobrenatural, con una capacidad para crear
cualquier situación de convertirse en el centro de la
opinión pública”.
Y también hay quienes se han atrevido a especular que
posiblemente se refugió en casa de algún político opositor
al Gobierno quien, al percatarse de que Narciso era más
importante desaparecido que vivo, optó por hacer valer la
primera fórmula.
Muchos alegan que la revista La Muralla, donde Narciso
escribió su famoso artículo, era de muy escasa circulación,
ya que se editaba en Nagua, y que la asamblea de profesores
donde él pronunció el discurso no fue un acto público sino
una actividad interna de la UASD. (Precisamente, nadie
ha sabido explicar quién filmó el video en donde Narciso
aparece hablando y con cuales fines lo dió a conocer a la
opinión pública).
Para la misma época en que Narciso pronunció su discurso
fue publicado el libro “Los que falsificaron la firma de
Dios”, de Viriato Sención, en el cual sí hay graves
acusaciones contra Joaquín Balaguer y su familia, de manera
pública. “Para actuar contra Narcisazo, que no representaba
en ese momento nada, hubiera sido mejor hacerlo contra
Sención”, llegó a comentar en esa oportunidad un dirigente
del Partido Reformista Social Cristiano.
Conclusiones
A manera de conclusión debemos señalar que en este caso
resaltan:
1) Las contradicciones en que incurren los miembros de la
propia familia del desaparecido al ofrecer testimonios.
2) Las lagunas de la investigación realizada por la
Comisión de Oficiales de la Policía, la cual nunca llegó al
fondo ni interrogó a ninguno de los funcionarios mencionados
por el doctor González en su artículo y en su discurso
(Manuel Guarda Liranzo, Aníbal Páez, Juan José Arteaga,
Rafael Bello Andino, Ramón Pérez Martínez asi como las que
eran jefes de la Policía, la Fuerza Aérea y el Ejército al
momento de la desaparición).
3) Tampoco nunca fueron interrogados Amaury González, el
otro hijo de Narciso, ni tampoco la señora Lucila Ramírez,
madre de Luz Altagracia, para que certificara si ciertamente
esta última estaba o no en su casa (de Lucila) cuando se
produjo la desparición.
El escándalo que rodeó el Caso de Narcisazo
coincidió con el estado de agitación que se vivió en el
país, y que dió origen en el 1996 al acortamiento del
mandato de Balaguer a dos años.
El drama y la angustia que vivieron los familiares y amigos de Narciso
González (Narcisazo), los días posteriores a su desaparición, el 26 de
mayo de 1994, son relatados por el doctor José Díaz en el libro
“Narcisazo ¿dónde estás?”
La obra será puesta en circulación hoy, a las 8:00 de la noche, en la
biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
El autor incluye datos sobre los lugares que visitó Narcisazo antes
que lo detuvieran, según él, varios hombres vestidos de militares
y portando armas, frente al Centro de
Otorrinolaringonología situado en la 27 de Febrero con Leopoldo Navarro,
aproximadamente a las 9:00 de la noche.
Díaz refiere que varios testigos explicaron que los hombres lo
llevaron hacia un vehículo azul, marca Mitsubishi, y desde el lugar de
su detención lo trasladaron al J-2, de las Fuerzas Armadas.
¿Quién era Narcisazo?
González se graduó de abogado en la Universidad Autónoma de Santo
Domingo (UASD), en 1966, y se desempeñó como académico en ese centro
desde 1968 hasta mayo de 1994.
Se opuso a la dictadura de Trujillo, formó parte del Movimiento 14
de Junio, y del Movimiento Popular Dominicano (MPD).
En la década de 1970 expresaba sus desacuerdos con el gobierno de
Joaquín Balaguer en la columna “El pueblo se queja en verso”, que
se publicaba en el periódico La Noticia.
El contexto
Su desaparición ocurrió en medio de una crisis política provocada por el
fraude electoral perpetrado por Balaguer en contra de José Francisco
Peña Gómez, el candidato presidencial del Partido Revolucionario
Dominicano (PRD), quien era el principal opositor del candidato
oficialista.
Pero también, después de publicar una especie de decálogo que
demostraba, según sus consideraciones, que Balaguer era el político más
perverso de América.
En ese documento planteaba que el extinto presidente y líder del Partido
Reformista Social Cristiano (PRSC) era un ser inmoral, servil,
pervertidor, miserable, desfalcador, dañino y tramposo.
“Balaguer puede decir, igual que Atila, “por donde pasa mi caballo no
crece la hierba”, basta con ver el estado en que se encuentra la
agricultura, el precio de los alimentos, las escuelas, que son
cajas de cemento”, decía Narcisazo.
Quien se acuerda del profesor Narcisazo?
5:35 PM -
Hace 14 años que desapareció el profesor, amigo de todos, de
la UASD, de los profesores, intelectuales, profesionales,
estudiantes, obreros, campesinos, el mismo que escribía y
era el mejor en su época de la décima, el mismo que los
políticos de todos los partidos leían y aplaudían...
Ese gran intelectual, de la patria de Duarte, Sánchez y
Mella, siempre admiró a los hombres de grandes ideas y trato
de seguir sus ejemplos, entre ellos: Hostos, Pedro
Henríquez Ureña, Salome Ureña, Gregorio Luperón, Manolo
Tavarez, Francisco Caamaño entre otros. Ese educador tan
brillante querido y admirado por todos en su época, hoy
nadie lo recuerda.
Será verdad que la vida es ingrata, o es que los seres
humanos las transformamos, para tales fines y jugamos con
ella. “Se ve lo que es bueno; se pide para la patria y no lo
dan; se sufre: se ve lo que hay de malo, se observa, se
medita, se amarga la existencia, se hunden los ojos, se
hunden las mejillas, se contraen los labios, se aprieta el
corazón… Y eso no es nada! Y eso no justifica los años lejos
de la patria!”. Cito a Eugenio María de Hostos, (libro ABC
del Apóstol, Pág. 72, escrito por Amín Cruz).
Será verdad que se nos ha olvidado el profesor que era
charlista, declamador, presentador, analista, consultor,
hablador, comunicador, político, humanista, el mismo que
caminaba por las calles de la patria que habla Pedro Mir,
“si quiere saber cual es mi patria no la busque, no pregunte
por ella”, la misma que escuché declamar a Sócrates Regalado
(Bolile), “Hay un país en el mundo, colocado en el mismo
trayecto del sol, oriundo de la noche”.
Hoy nadie se acuerda, del profesor, el mismo que luchó por
el medio millón, por las leyes impositivas, por un mejor
presupuesto para la UASD, por el desarrollo institucional,
profesional, intelectual y estructural de la Alma Master.
Hoy nadie se acuerda del maestro que escribió unas diez
razones para renunciar de la presidencia, nadie se acuerda,
ya han pasado muchas horas, días, meses y años…
Ese profesor se llamo Narcisazo González, quien un día salio
de ejercer sus acostumbradas cátedras y se desapareció con
el tiempo de los tiempos y nadie ha podido decir donde aun
se encuentran sus ropas, zapatos, libros, notas o cadáver.
Han pasado 14 años y muchos amigos suyos han transitado por
el camino que lo vieron ir y nadie se ha preocupado por
encontrar el nombre de la revista que él escribió y que
tenía por nombre “callejón sin salida”.
Solo he leído que el 30 de abril del 2007 el fiscal del
Distrito, José Manuel Hernández Peguero, reinició la
investigación y en octubre del mismo año el procurador
general Radhames Jiménez Peña, ofreció un millón de pesos o
su equivalente en dólares, a la persona que ofrezca alguna
información que sea de utilidad para identificar los
responsables, el cadáver o cualquier autor del hecho. Será
verdad que la justicia dará con los culpables?. El profesor
Narciso, periodista y catedrático universitario desapareció
el 26 de mayo del 1994 y hasta la fecha, quien se acuerda
del profesor?.
REPORTAJE: Las cosas no dichas del Caso Narcisazo (Versión
unificada)
---
El profesor Narciso González junto a sus
hijos.
Esta es la versión unificada de los reportajes de
ALMOMENTO.NET sobre el dramático Caso Narcisazo, de marcados
ribetes políticos, que desde el 1994 ha provocado curiosidad
en la opinión pública y nunca ha sido esclarecido.
POR SAUL PIMENTEL
Era el 26 de mayo del 1994 cuando el doctor Narciso González
Medina, de 52 años, fue visto por última vez.
González, mejor conocido como “Narcisazo”, desapareció luego
de que estuviera en la noche en un cine de la avenida
Duarte.
Como si se lo hubiera tragado la tierra, se desconoce su
paradero a pesar de que sus familiares, amigos y las propias
autoridades han movido hasta cielo y mar en busca suya.
Vida activa en la UASD
González era una figura muy conocida en la Universidad
Autónoma de Santo Domingo (UASD), en donde fue catedrático
de la facultad de Humanidades y en la cual estuvo siempre
haciendo vida diaria y participando, desde muy joven, en
movimientos revolucionarios.
Se dice que el mote de “Narcisazo” le fue endilgado por el
dirigente de izquierda Amaury Germán Aristy. Este,
precisamente, fue el pseudónimo que utilizó en la década de
los 70 en el periódico La Noticia para publicar una columna
de sátira política denominada “El Pueblo Se Queja en Verso”,
la cual fue muy popular por sus frecuentes y punzantes
críticas al régimen de Joaquín Balaguer.
Su desaparición se produjo justo un día después de que, en
una asamblea de profesores de la UASD, hiciera fuertes
críticas al entonces Presidente y a jefes militares y otros
funcionarios de su entorno. En ese momento había
tensión política debido a que el principal partido de
oposición, el Revolucionario Dominicano (PRD), denunciaba un
fraude en las elecciones que habían sido celebradas hacía
diez días.
Un discurso y un artículo
En su discurso Narciso acusó a funcionarios civiles y
militares de ser los “corresponsables y beneficiarios” del
fraude electoral, y exigió a las autoridades y profesores de
la UASD “una actitud de compromiso con los intereses del
pueblo”.
Días antes, había publicado en una revista que se editaba en
Nagua, denominada “La Muralla”, un artículo titulado “Diez
pruebas que demuestran que Balaguer es lo más perverso que
ha surgido en América”. En esa publicación definió al
entonces gobernante como “asesino, delincuente, inmoral,
pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico,
dañino, corrupto, alevoso, servil y pervertidor”.
Al momento de su desaparición Narciso, de 52 años, vivía en
la calle Luis Reyes Acosta número 305 del sector Villa
María, en Santo Domingo. Estaba casado con la
profesora Luz Altagracia Ramírez González (Taty), de 43
años, con la cual había procreado cuatro hijos:
Amaury, Ernesto, Rhina y Jennie.
Sus familiares afirman que él se levantó a la hora habitual
y se marchó poco después de las 9 de la mañana.
Narciso era amante de las apuestas hípicas. Versiones
señalan que luego de salir de su casa el 26 de mayo fue
visto alrededor de las 10 de la mañana en una agencia de la
calle Peña Batlle donde tomó un programa de caballos.
Posteriormente visitó la UASD y en la tarde fue visto por
una señora que vendía café en el hipódromo Perla Antillana,
que entonces estaba donde está ahora la Plaza de la Salud.
El 28 de mayo del 1994, dos días después, la esposa
dió parte de la desaparición a la Policía, la cual junto a
familiares y amigos de Narciso visitaron hospitales,
clínicas, recintos policiales, cárceles, parques, el
hipódromo Perla Antillana, la UASD y otros lugares, sin
obtener resultados positivos.
Entonces, surgió la versión de que Narciso había sido
secuestrado por militares. Ni los familiares del
desaparecido ni la Policía han precisado nunca de dónde
provino la misma. Han dicho y sostienen que la
desaparición de éste fue una consecuencia del discurso y el
artículo.
Primera querella y José Israel Cuello
El 26 de mayo del 1995, un año después, familiares de
González depositaron en el Juzgado de Instrucción de la
Séptima Circunscripción del Distrito Nacional una querella
con constitución en parte civil en la que responsablemente
señalaron que “el día de la desaparición estuvo como a las
2:30 de la tarde en el hipódromo Perla Antillana y los
señores José Luís de León Sánchez y Dionisio Patiño Infante
afirmaron haberle visto entrar en la noche al cine Doble,
ubicado en la avenida Duarte, y salir alrededor de las
11:00”.
Indica la querella que “por diferentes fuentes se ha
informado que el doctor Narciso González, alrededor de las
12:00 de la noche del día 26 de mayo, fue introducido por
hombres con armas de fuego, de aspecto militar, frente al
local del Centro de Otorrinolaringología, ubicado en la
calle 27 de febrero casi esquina Leopoldo Navarro, en la
jeepeta Mitsubishi Montero azul, cuya placa es la número
O-11172”.
Agrega: “Varias personas de reconocida trayectoria
pública, regularmente bien informadas, entre las que se
puede mencionar al ingeniero José Rafael Cuello, en los días
posteriores a la desaparición del doctor Narciso González,
aseveraron por radio y televisión que éste fue detenido por
el J-2, siendo llevado a la Secretaría de las Fuerzas
Armadas donde fue torturado y posteriormente trasladado al
destacamento de la Policía Nacional ubicado en la calle
Bolívar esquina Rosa Duarte, negándose dicha dotación
policial a recibirlo. De ahí lo trasladaron al Palacio
de la Policía Nacional, donde tampoco lo reciben en razón
del deterioro físico en que se encontraba, siendo durante el
retorno cuando se produce su deceso, siempre conforme al
testimonio de la fuente antes señalada”.
Señala que “lo que termina por confundir el carácter y
naturaleza política de la desaparición del doctor Narciso
González así como el hecho de que la misma procedió del
Gobierno o de funcionarios o personajes vinculados a éste,
lo aporta la actitud ineficiente, timorata y cómplice de la
Policía Nacional en lo que respecta a la investigación de
este hecho criminal”.
Indica que “la Policía Nacional, tan eficiente y perpicaz en
la persecución de determinadas infracciones, en este caso no
se molestó en investigar a ninguna de las personas y
funcionarios que en los días precedentes había señalado por
su nombre el doctor González como los responsables de la
situación que en ese momento consternaba a la nación
dominicana”.
Balaguer lo dió por muerto
Los familiares de Narciso González concluyeron recomendando
que fueran investigadas las personas que fueron nombradas
por él en la revista y en el discurso, es decir, “Manuel
Guarda Liranzo, Aníbal Páez, Juan José Arteaga, Rafael Bello
Andino, Ramón Pérez Martínez” asi como las que eran jefes de
la Policía, la Fuerza Aérea y el Ejército al momento de la
desaparición del Profesor. También el capitán de
corbeta Luis Rafael Lee Ballester, el exraso Miguel E.
Bonilla Faña, el exmayor Viriato Alcides Brito Pillier así
como los nombrados Manuel Vanegas, Claudio de los Santos, el
mayor Olimpo Cuevas Acosta y el coronel piloto Reyes
Bencosme. Ademés, que fueran procuradas las
declaraciones del doctor Joaquín Balaguer quien dijo
públicamente que éste era “un crimen difícil de resolver” en
momentos en que aún no se daba por muerto al doctor Narciso
González.
Designaron comisión
Debido a la resonancia que tuvo la noticia sobre la
desaparición del profesor Narciso González en 1994, y ante
el cúmulo de especulaciones que se hacían respecto a este
hecho, la Policía Nacional designó una comisión especial
para investigarlo. Estuvo integrada por los coroneles
Luis Manuel Tejeda Fernández y Manuel R. Núñez Paulino y el
teniente coronel Rafael O. Bencosme Candelier.
El 4 de junio la Comisión, acompañada de un ayudante del
Fiscal del Distrito Nacional, allanó la casa número 5 de la
calle Reparto 16, del barrio Enriquillo, pues los familiares
del desaparecido dijeron haber recibido una llamada
telefónica de alguien que señalaba que Narciso se encontraba
“secuestrado” allí. Se determinó que en aquel lugar
residía el señor Servio Lebrón, excabo de la Policía
Nacional, pero las autoridades no encontraron allí nada
comprometedor. Lebrón sostuvo que ni siquiera conocía
al profesor González.
No salió del país
El 14 de junio el Director de Migración dirigió un oficio al
Comandante del Departamento de Investigaciones de Homicidios
de la Policía, teniente coronel Rafael O. Bencosme
Candelier, informándole que el doctor Narciso González
Medina no aparecía registrado en sus archivos como que
hubiera salido del país entre el 25 y el 30 de mayo del
1994. Ese mismo día Bencosme Candelier remitió
un oficio al Director del Laboratorio de Criminalística de
la Policía solicitando un experticio a la jeepeta Mitsubishi
Montero placa 0-11172 en la cual, según los familiares,
Narcisazo había sido “introducido” la noche del 26 de mayo
del 1994.
El 24 de junio la Policía, acompañada de un ayudante del
Fiscal del Distrito Nacional, practicó otro allanamiento en
la casa número 45 de la calle Julio C. Limba, del barrio
Altos Rosa, pero tampoco encontraron allí al desaparecido.
Entre el 25 de junio y el 2 de julio el Laboratorio de
Criminalística de la Policía expidió certificaciones sobre
los análisis realizados a la referida jeepeta, señalando en
todos los casos que no había encontrado en la misma “ningún
indicio comprometedor”. Este vehículo resultó ser
propiedad del Banco Central y estaba en ese momento asignado
al capitán de corbeta Luis Rafael Lee Ballester. Era
manejado con frecuencia por el exraso Miguel E. Bonilla Faña
y estaba bajo la supervisión del exmayor Viriato Alcides
Brito Pillier, quien era en ese momento encargado de la
División de Transporte de la institución bancaria.
Primeros interrogatorios
Lee Ballester fue uno de los primeros en ser interrogado por
la Policía. Sostuvo que nunca había visto a Narciso
González Medina ni a su esposa, y que en torno a la
desaparición de este último sólo había escuchado la noticia
por los medios de comunicación. Admitió que tenía
asignada la jeepeta Mitsubishi Montero placa oficial 11172 y
que se quedó sorprendido cuando se enteró de que familiares
del profesor universitario habían dicho en un programa
radial que su pariente había sido introducido en ese
vehículo. Declaró que aunque la jeepeta también
era conducida por un chofer del Banco Central de nombre
Miguel Bonilla Faña, él no recordaba habérsela prestado o
que éste la haya conducido en ausencia suya el 26 de mayo.
Sostuvo que por las noches la jeepeta permanecía en el
parqueo del edificio donde él (Lee Ballester) residía, y que
no acostumbraba a prestarla. Dijo desconocer quién
hizo las acusaciones en su contra y sostuvo que,
aparentemente, se trataba de alguna persona que deseaba
hacerle daño a la institución donde él en ese momento
trabajaba.
El señor Viriato Alcides Brito Pillier, encargado de la
división de transporte del Banco Central, declaró que no
conocía a Narciso González ni a sus familiares, y que como
el vehículo mencionado estaba asignado al capitán Lee
Ballester, él ignoraba las actividades realizadas en el
mismo por dicho oficial. Aclaró que en el Departamento
de Transportación del Banco Central no se permitía cambiar
placas a los vehículos.
El exraso Miguel Bonilla Faña declaró que durante las noches
el vehículo en cuestión permanecía en el parqueo del
edificio donde residía Lee Ballester, y que era totalmente
falsa la versión de que la noche del 26 de mayo el profesor
Narciso González fuera introducido al mismo. A su
juicio, esta versión pudo haber sido propalada por personas
interesadas en despistar a los investigadores y hacer daño a
Lee Ballester o a la Marina de Guerra.
Policías del descatamento de Gascue
Otro uniformado llamado a interrogatorio fue el entonces
coronel de la Policía, Ramiro Terrero García, quien era
comandante de la zona Sur de Santo Domingo, con asiento en
el destacamento de Gascue. Sostuvo que era incierto
que la noche del 26 de mayo del 1994 hubiera recibido allí a
personal del DNI, y que con relación a la ausencia del
doctor González sólo sabía lo que habían dicho los medios de
comunicación y las instrucciones de la Jefatura de la
Policía en el sentido de activar la localizaciónd e esa
persona. En términos parecidos se pronunciaron el
segundo teniente Víctor Manuel González Núñez, el sargento
Inocencio Trinidad Velorio, el cabo Juan Antonio Liviano
Pirón, el cabo Santo Salvador Antuna y Antuna, y el raso
Luis Manuel Santana Pantaleón, quienes estuvieron laborando
en el Departamento de Gascue en mayo del 1994.
La mujer que vendía café en el hipódromo Perla Antillana y
vió a Narciso González en ese lugar resultó ser Lucrecia
Puente Mateo (alias Miriam). Al ser interrogada
informó que, ciertamente, vió a Narciso alrededor de las
2:30 de la tarde y que éste le manifestó que casi se estaba
yendo. Cerca de las 5:00 de la tarde, según dijo, lo
volvió a ver en el mismo lugar.
El mecánico Danilo Cecilio Nazario (alias Renco) dijo que
vió a Narciso abordando un autobús público luego de estar en
el hipódromo Perla Antillana, y que alrededor de las 6:00 de
la tarde él (Danilo) se quedó en la esquina de las calles
Bartolomé Colón y Tunti Cáceres.
En el cine Doble
El profesor Dionisio Patiño Infante declaró que vió a
Narciso entre las 6:45 y las 7:00 de la noche del día 26 de
mayo del 1994 cuando entraba al cine Doble, y luego lo vió
salir del mismo lugar.
El administrador del cine, José Luis León Sanchez, dijo que
con respecto a la desaparición sólo había escuchado lo que
habían informado los medios de comunicación.
La taquillera del cine, Mercedes M. Encarnación Abreu, dijo
que no conocía a Narciso y que no podía recordar si lo había
visto en ese lugar.
Ante la versión de que Narcisazo había sido visto en el
Palacio de la Policia, los investigadores interrogaron a
Vicente Cruz Santamaría (alias Williams), un recluso que
alegadamente había ofrecido este testimonio. Dijo que,
ciertamente, estando él detenido en la Casa de Guardia del
Departamento de Investigaciones de Falsificaciones se enteró
a través del periódico Ultima hora de la desaparición de
Narciso, y que él comentó a otros reclusos que le parecía
haber visto entre el 20 y el 21 de mayo del 1994 a una
persona de esas características. Aclaró que en ningún
momento él afirmó "en absoluto" que se tratara de dicho
doctor, sino que se parecía, y que finalmente descartó la
posibilidad debido a que fue cinco días después cuando
desapareció Narciso.
Nunca se ha especificado por qué los investigadores no
comenzaron su labor interrogando al ingeniero José Israel
Cuello, mencionado como los familiares de Narcisazo en su
denuncia-querella el 26 de mayo del 1995 entre las “personas
de reconocida trayectoria pública, regularmente bien
informadas” que en los días posteriores a la desaparición
aseveraron por radio y televisión que Narciso “fue detenido
por el J-2, siendo llevado a la Secretaría de las Fuerzas
Armadas donde fue torturado y posteriormente trasladado al
destacamento de la Policía Nacional ubicado en la calle
Bolívar esquina Rosa Duarte, negandose dicha dotación
policial a recibirlo”.
Contradicciones entre familiares
Como parte de sus investigaciones tras la desaparición de
Narcisazo en el 1994, la comisión designada por la Policía
Nacional interrogó a los familiares de este último. El
primer testimonio que figura es el de su esposa, Luz
Altagracia Ramírez de González, quien comenzó señalando que
el 26 de mayo del 1994 cuando se produjo la desaparición,
ella y su marido amanecieron en su residencia en compañía de
sus hijos. Agregó que ella se levantó alrededor de las
6 de la mañana y, luego de realizar sus actividades
normales, salió a hacer ejercicios físicos en el mismo
sector Villa María.
Entre otras cosas, declaró que entre ella y su esposo no
existían diferencias matrimoniales, con excepción “de
aquellas normales entre parejas”. Dijo que tampoco su
esposo tenía problemas con sus hijos.
Al momento de su desaparición Narcisazo tenía 52 años y su
esposa 43.
Incidente con el propietario de una casa
Agregó que el único problema que confrontaban era con la
casa en que residían, ya que su propietaria y un hermano
suyo de nombre Luís se la habían pedido.
Luz Altagracia reveló que un tiempo atrás ella había
sostenido una pequeña discusión con Luís porque éste le
había hablado mal, y que en abril (un mes antes de la
desaparición) éste volvió a la residencia y les preguntó:
“En qué están ustedes con la casa?”. A seguidas, según
la declaración de la esposa de Narcisazo, Luís expresó:
“Pues, deben mudarse urgentemente; recuérdese lo que le pasó
a las gentes que no se mudaron al pedírsele una casa y los
quemaron”. (Luis hizo alusión a un incidente ocurrido
en esa época entre un casero y unos inquilinos, quienes se
enfrascaron en una discusión en un barrio capitaleño la cual
degeneró en una trifulca en que el primero roció gasolina a
una vivienda y la quemó con varias personas dentro).
Luz Altagracia reveló que en la última semana de mayo Luis
se presentó de nuevo y en ese instante llegó Narciso, por lo
que ambos entablaron una discusión. Afirmó que Luis
salió a la calle y en tono desafiante vociferó: “Tú
verás lo que va a pasar, pues tú te quieres quedar con la
casa!!”.
La Esposa narró que el 14 de mayo se produjo un tercer
incidente cuando Narciso estaba observando una marcha del
Partido Revolucionario Dominicano y Luís le dio un trompón
por la espalda. No especificó cómo concluyó esta
rencilla. Reveló que Narcisazo sufría de epilepsia.
Atribuyó, sin embargo, su desaparición al artículo que
publicó en la revista La Muralla y al discurso en la UASD.
Negaron la agresión
La Policía de inmediato llamó a interrogatorio a la
propietaria de la citada vivienda y a su hermano.
Resultaron ser Olga Altagracia Germosén de Ríos (alias Ita)
y Luís Encarnación Germosén. La primera afirmó que
aunque en varias ocasiones había reclamado a Narciso y su
esposa la entrega de la casa, no había tenido problemas
personales con ellos. Luis, de su lado, negó
categóricamente que haya dado un trompón por la espalda al
profesor. Ambos dijeron desconocer los motivos y
circunstancias de la desaparición.
No “amaneció” en su casa
La hija menor de Narcisazo, Jennie, interrogada por la
Policía, ofreció un testimonio un tanto diferente al de su
madre. Declaró que ésta (Luz Altagracia) no amaneció
el día 26 en su residencia ya que tenía un día fuera de ella
en razón de que había dormido en casa de su madre, Lucila
Martínez. No especificó los motivos de esta ausencia.
Afirmó que sus padres confrontaban problemas matrimoniales
“pero no graves”.
La primera versión
|La primera versión en el sentido de que Narciso fue visto
en el Palacio de la Policía fue ofrecida por su hijo,
Ernesto González Ramírez, sin precisar dónde había obtenido
este dato. Dijo que había “escuchado” que su padre
había estado detenido en la tercera planta del recinto
policial y que también tenía informes de que estaba detenido
en el Ejército Nacional. Al igual que su madre y su
hermana Jennie, atribuyó la desaparición del Profesor al
artículo en la revista y el artículo en la UASD. Dijo
que entre sus padres no existían problemas “de
gravedad o de mayor importancia”. Sin embargo, reveló
que había existido un problema entre su hermana Rhina y el
doctor Narciso ya que éste no aceptaba que ella llegara
tarde por las noches y, como consecuencia de esta situación,
ésta se fue a vivir con una prima.
Ernesto también reveló que su madre había estado fuera de
casa desde el martes 24 de mayo porque una hermana suya,
llamada Rosalía, estaba “preparando viaje” para el exterior
y ella fue a acompañarla a casa de la madre de ambas.
Confirma ausencia
Rhina González Ramírez, la otra hija de Narcisazo, al ser
interrogada por la Policía manifestó que el viernes 27 de
mayo en la mañana (un día después de la desaparición) se
comunicó con su madre Luz Altagracia mientras ésta se
encontraba en la residencia de su madre. Informó que
en ese momento Luz le comunicó que permanecería en casa de
su madre hasta el día siguiente.
Versión de la hermana
Rosalía Ramírez Martínez, la hermana de Luz Altagracia, al
ser llamada a interrogatorio no confirmó que haya estado
preparando viaje para el exterior ni que estuviera
“arreglando maletas”. Declaró que fue el 27 de mayo
cuando se enteró de la desaparición de su cuñado a través de
una llamada telefónica que le hizo su hermana. Reveló
que cuando recibió esta llamada ella (Rosalía) estaba en su
residencia de la calle Eusebio Manzueta 199, de Villa
Consuelo.
Rosalía agregó que el domingo 29 de mayo, tres días después
de la desaparición, ella recibió una llamada telefónica de
una persona que se identificó sólo como militar y le dijo
que a su cuñado lo tenían “en la tercera planta del Palacio
de la Policía” y que ese mismo día alrededor de las 5:00 de
la tarde, encontrándose ella en casa de su hermana Luz
Altagracia, llegó hasta allí una joven desconocida, de color
indio, mediana estatura, gordita, quien se identificó como
“alumna” del profesor Narciso, y dijo que tenía mecanismos
para investigar sobre el paradero de éste. Rosalía
declaró que entregó a la joven una foto de su cuñado y luego
ésta volvió a comunicarse con ella vía telefónica y le dijo:
-“Usted sabe quien le habla?... no me voy a identificar.
Ellos lo tienen. Dígales que se lo entreguen”-. Narró
que tres días después recibió otra llamada telefónica de la
misma persona, la cual agregó:
- “Dense rápido, que lo tiene el Mayor Acosta, de
Investigación, en la tercera planta del Palacio de la
Policía Nacional”.
“Llamada” de Narciso
Rosalía relató que el lunes 30 de mayo alrededor de las 9 de
la mañana mientras ella se encontraba en su residencia,
recibió otra llamada telefónica de una persona que no se
identificó y le dijo:
-“Le va a hablar el doctor Narciso”. En seguida,
según relató, escuchó en el teléfono a su cuñado, quien con
voz muy apagada le dijo: -“Ponme a mi hija
Jennie”.
Agregó que ella dijo a Narcisazo: - “Dime dónde tu estás?.
Es Rosalía, es tu cuñada!!. ¿Dónde tu estás?!!”. Y él
le contestó: -“No puedo, no me dejan, me tienen
secuestrado”. Ella le preguntó a seguidas: “Te voy a
buscar?” y él insistió: “No puedo, no me dejan”.
Rosalía dijo que en ese instante oyó que le quitaron el
teléfono a su cuñado, razón por la cual ella exclamó: “Pero
.. ¿qué es lo que Ustedes quieren?. Y una voz
desconocida le respondió: “No estamos relajando, somos
periodistas!!”.
La señora Rosalía González dijo que puede asegurar en un 95%
que se trató de la voz de su cuñado, a pesar de que –según
ella admitió- desde hacía unos 20 años venía padeciendo de
problemas auditivos que se “agravaban” cuando ella tenía
situaciones de tensión.
Otra hermana
Una hermana materna del doctor Narciso González dijo a la
Policía que el lunes 20 de junio del 1994 recibió una
llamada telefónica de alguien no identificado que le señaló:
“Clara, no te preocupes, que él está vivo”.
El Mayor Acosta Cuevas
El mayor Rafael Olimpo Acosta Cuevas, de la Policía
Nacional, declaró que no conocía Narciso González ni a su
esposa, y que se enteró de que éste se encontraba
desaparecido a través de los medios de comunicación, por lo
que no tenía nada que opinar sobre este caso.
Vecinos de la casa
La Policía interrogó también a los vecinos de la casa en
donde vivía el matrimonio González Ramírez: los
señores Rafael Antonio Lara Castillo, doctor Julio César
Mella Mendoza, José María Almanzar
Fernández, MaríaErminda Valdez de León (alias Bellita) y Eulogia
Morales Charrón (alias caqui), quienes coincidieron al
señalar que Narciso y sus familiares eran personas poco
comunicativas y que no tuvieron conocimiento de ningún
incidente ocurrido en la vivienda de éste.Almánzar Fernández reveló que el profesor
universitario le debía cuatro mil pesos por lo cual le
pagaba un rédito mensual de 800 pesos.
Otros interrogados
Otras personas entrevistadas por la Policía fueron la
profesora Ana Dolores Guzmán de Camacho, decana de la
Facultad de Humanidades de la UASD; el periodista Johnny
Alberto Salazar, director de la revista La Muralla, de
Nagua; Francisco Octavio Mejía Moreta (alias Tavito) y su
hijo Wilson Darío Mejía Villar (quienes frecuentemente
visitaban el Hipódromo), Amado de Jesús Pérez (alias Nandín)
entrenador del establo Oscar AM y Fabián Núñez (alias
Junior), propietario de la banca de apuestas hacia donde
Narcisazo supuestamente se dirigió poco después de las 9:30
de la mañana del día de su desaparición.Ninguno de ellos pudo arrojar luz sobre el caso.
Los problemas de salud de Narciso
En los tiempos previos a su desparición el professor Narciso
González estuvo aquejado de una epilepsia de muy dificil
control, debido a lo cual con frecuencia sufría crisis
convulsivas en lugares públicos y fue declarado en licencia
como profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo
(UASD) así como en otros lugares donde laboró escribiendo
libretos de humor.
Fabián Núñez Nivar (alias Junior), propietario de la banca
de apuestas hacia donde Narcisazo fue después que saliera de
su casa el día de su desaparición, reveló que ciertamente
vió a éste el 26 de mayo solo y sentado en una grada del
hipódromo Perla Antillana, y que no sabía que tuviera
problemas. Narró que en una fecha que no recordaba a
Narciso le dió un ataque de epilepsia en el interior del
colmado “El Calule”, al lado de su negocio, mientras
apuntaba un programa de caballos, pero le “untaron” berrón
y, tras mejorarse, se marchó normalmente de allí.
Historial clínico
González estuvo durante un tiempo recibiendo asistencia
médica del doctor Santiago Valenzuela Sosa. Un
historial clínico que este profesional escribió el 22 de
junio del 1994 dice textualmente:
“Se trata de un masculino quien tenía 47 años al momento de
ser visto por primera vez en agosto de 1989, con historia de
crisis convulsivas desde 1978, exploradas con Arteriografía
(normal) TAC cerebral y Resonancia Magnética que mostraban
lesión aparentemente cicatricial a nivel de parietal
izquierdo. Al principio fue tratado con Fernobarbital,
luego con Epamin. Su motivo de consulta consistió en
la generalización de las crisis que al principio eran
parciales (afectando el hemicuerpo derecho con clonias) pero
que luego se generalizaban haciéndolo perder el
conocimiento. El 21 de febrero de 1991 lo vimos por
última vez en consulta. Su estado era satisfactorio y
su tratamiento era llevado con absoluta regularidad.
Las crisis habían sido controladas. Le aconsejamos
reposo continuado y una licencia de tres meses de sus
obligaciones laborales. En conclusión: se trata de un
paciente con una enfermedad epiléptica refractaria de muy
difícil control, relacionada con una tensión probablemente
cicatricial (seguramente no tumoral) a nivel de su región
temporarietal izquierda. Este tipo de paciente es un
candidato permanente a un estado de mal epiléptico,
condición ésta inducida por la no toma de los medicamentos
antiepilépticos, fiebre, trauma, ayuno, gran tensión
emocional, que puede conducir a la muerte debido a la
continuidad de crisis convulsivas, lo que facilita la
hipoxia cerebral, la perennización de las crisis y la muerte
clínica en unas horas”.
Rumores de toda especie
A partir de la desaparición circularon rumores de toda
especie, algunos de ellos alimentados por la imaginación
popular. En una oportunidad se dijo que un cadáver con
las características del Profesor había sido inhumado en la
noche en el cementerio de Montecristi. Esto, sin
embargo, fue desmentido categóricamente por el sacateca
Rafael Hernández hijo (alias Pipe) así como por otras
personas.
En total, en torno a este caso, la Comisión Investigadora de
la Policía interrogó 55 personas, practicó dos allanamientos
y manejó decenas de oficios. Finalmente rindió un
voluminoso informe pero en el mismo no se formula acusación
contra nadie. El documento simplemente enumera los hechos y
da cuenta de las declaraciones de cada uno de los
interrogados.
Testimonio de un amigo
Uno de los testimonios más significativos del caso lo
ofreció el licenciado Melchor Enrique Melo Casado.
Dijo que conocía al doctor González desde el 1979 y que con
frecuencia hablaba con él sobre distintos temas. Narró
que la última vez que lo vió fue varios días antes de su
desaparición y conversaron sobre las elecciones generales.
Narciso le dijo que se le había “escamoteado” el triunfo al
PRD, que había una parálisis económica y que iba a ser muy
difícil (al Gobierno de Balaguer) mantenerse o subsistir en
una situación post-electoral como la que se estaba viviendo.
Dijo que percibió que Narciso era un firme opositor al
régimen de Balaguer.
Melchor Enrique manifestó que desde que conoció a Narciso le
había estado prestando dinero y que la última vez que lo
hizo fue el 28 de diciembre del 1992, cuando le entregó
RD$1,600 que nunca se los pagó y él nunca cobró y ni
siquiera volvieron a hablar del asunto. Narró que
anteriormente, el 22 de diciembre del 1991, le había
prestado otros RD$2,300 pesos que tampoco pagó.
Dijo que no tenía juicio preciso sobre los motivos de la
ausencia de Narciso. Reveló que este último le llegó a
confesar que él “se abstenía” con su esposa, Luz Altagracia,
y que vivían “separados en la misma casa” aunque sin
especificar los motivos.
“El
centro de la opinión pública”
Indicó que en lo que conoció al doctor Narciso pudo darse
cuenta de que “era una persona con una inteligencia
sobrenatural, con una capacidad para crear cualquier
situación de convertirse en el centro de la opinión
pública”.
Rumores e intrigas militares
En los ocho años siguientes, el caso se prestó no sólo para
acusaciones políticas sino incluso para intrigas de
uniforme. Cada vez que algún oficial militar o
policial quería hacer caer “en desgracia” a algún compañero
de armas, lanzaba la especie de que éste tenía que ver
directa o indirectamente con este hecho. Es así como
varios uniformados y ex uniformados fueron llamados a
interrogatorio judicial sin que se haya podido obtener nunca
una sola pista que conduzca a esclarecer la desaparición.
En los primeros días del primer gobierno de Leonel Fernández
hubo un mayúsculo escándalo cuando el entonces secretario de
las Fuerzas Armadas y ex jefe de la Fuerza Aérea, mayor
general Juan Bautista Rojas Tabar, fue voluntariamente
donde el Procurador General de la República a quejarse
porque alegadamente se le quería involucrar injustamente en
el Caso Narcisazo. Estas declaraciones de Rojas Tabar
le costaron el puesto. Esa misma noche, en un discurso
por radio y televisión, el Presidente de la República
anunció la destitución suya, poniendo fin de esa manera a
una larga carrera militar. (Rojas Tabar fue
reintegrado a comienzos del segundo gobierno de Fernández).
Las distintas hipótesis
La suerte que haya podido correr el doctor Narciso González
ha sido y sigue siendo motivo de especulación. La
única hipótesis que se ha manejado públicamente es la de que
éste “fue secuestrado por militares” y luego de ser golpeado
se produjo su deceso. Pero hay quienes dicen que pudo
haberse suicidado, dado el hecho de que él tenía:
a) Problemas económicos.
b) Problemas laborales
c) Problemas con miembros de su familia
d) Problemas serios de salud (epilepsia agravada por
tensión, falta de reposo y no uso de medicamentos).
e) Problemas generados por su profunda inconformidad
política.
Quienes sostienen esta segunda tesis resaltan que el día de
su desaparición Narciso estuvo “deambulando”, ya que primero
fue a una agencia hípica, luego a la UASD, en la tarde al
Hipódromo en dos oportunidades y finalmente al cine Doble
hasta después de las 11:00 de la noche, cuando fue visto por
última vez.
En dicho establecimiento vió la película “Filadelfia”, la
cual tiene un contenido altamente depresivo. (Estudios
científicos recientes señalan que los pacientes epilépticos
son generalmente depresivos). Sin embargo, ¿si
se suicidó por qué no apareció el cadáver?, es la pregunta
que muchos se hacen.
Hay otras personas que señalan que Narciso pudo haberse
ausentado voluntariamente en medio de una profunda depresión
provocada por los problemas mencionados ya que, tal y como
señaló el licenciado Melo Casado, era “una persona con una
inteligencia sobrenatural, con una capacidad para crear
cualquier situación de convertirse en el centro de la
opinión pública”.
Y también hay quienes se han atrevido a especular que
posiblemente se refugió en casa de algún político opositor
al Gobierno quien, al percatarse de que Narciso era más
importante desaparecido que vivo, optó por hacer valer la
primera fórmula.
Muchos alegan que la revista La Muralla, donde Narciso
escribió su famoso artículo, era de muy escasa circulación,
ya que se editaba en Nagua, y que la asamblea de profesores
donde él pronunció el discurso no fue un acto público sino
una actividad interna de la UASD. (Precisamente, nadie
ha sabido explicar quién filmó el video en donde Narciso
aparece hablando y con cuales fines lo dió a conocer a la
opinión pública).
Para la misma época en que Narciso pronunció su discurso fue
publicado el libro “Los que falsificaron la firma de Dios”,
de Viriato Sención, en el cual sí hay graves acusaciones
contra Joaquín Balaguer y su familia, de manera pública.
“Para actuar contra Narcisazo, que no representaba en ese
momento nada, hubiera sido mejor hacerlo contra Sención”,
llegó a comentar en esa oportunidad un dirigente del Partido
Reformista Social Cristiano.
Conclusiones
A manera de conclusión debemos señalar que en este caso
resaltan:
1) Las contradicciones en que incurren los miembros de la
propia familia del desaparecido al ofrecer testimonios.
2) Las lagunas de la investigación realizada por la Comisión
de Oficiales de la Policía, la cual nunca llegó al fondo ni
interrogó a ninguno de los funcionarios mencionados por el
doctor González en su artículo y en su discurso (Manuel
Guarda Liranzo, Aníbal Páez, Juan José Arteaga, Rafael Bello
Andino, Ramón Pérez Martínez asi como las que eran jefes de
la Policía, la Fuerza Aérea y el Ejército al momento de la
desaparición).
3) Tampoco nunca fueron interrogados Amaury González, el
otro hijo de Narciso, ni tampoco la señora Lucila Ramírez,
madre de Luz Altagracia, para que certificara si ciertamente
esta última estaba o no en su casa (de Lucila) cuando se
produjo la desparición.
El escándalo que rodeó el Caso de Narcisazo coincidió con el
estado de agitación que se vivió en el país, y que dió
origen en el 1996 al acortamiento del mandato de Balaguer a
dos años.